Thursday, April 30, 2009

Saturday, April 25, 2009

Lienzo

A Manera de Presentación


. . .mas su mitad de amor
se negó a ser mitad;
y de pronto él sintió
que sin ella sus brazos estaban tan vacíos,
que sin ella sus ojos no tenían qué mirar,
que sin ella su cuerpo de ningún modo era
la otra copa del brindis. . .

Fragmento de "La otra Copa del Brindis."
Mario Benedetti.





Lienzo

Conservo tu próspero paisaje
como el último bello recuerdo que me queda.
Puedes, como ahora,
robarte tú misma de la imagen,
negarme la alegría de ver tus ojos
encontrándome en alboradas diáfanas,
esconderte de la pasión urgente
que hoy conlleva a separarnos.
Sin embargo,
tu paisaje que nítido conservo en toda el alma,
en la memoria del cuerpo,
en la vida en que haces tanta falta,
es materia onírica
y los seguiremos pintando entre los sueños.
Tu paisaje en el que tu corazón aún vibra
por el pincel y sus sensibles trazos en su lienzo,
tu paisaje apasionante y venidero,
aún reclama que le pintemos un mañana.

.

Tuesday, April 21, 2009

Ayer

Anochecí perseguido por fantasmas reales y ficticios, aceptando que escribir el dolor es una tarea imposible, y a pesar de que dejé las puertas y ventanas abiertas, Satanás nunca llegó para aliviarme con un poco de su ironía.

Tal vez esa haya sido su manera de decirme que siempre estuvo conmigo, pero no lo acepto porque estoy cansado de ausencias. La vida, sobretodo en circunstancias como estas, se vive sólo por inercia. Digamos que es una obligación del cuerpo a la naturaleza. El aire entra en los pulmones, pero lejos de oxigenar, pesa. La luz entra por los ojos y las imágenes se proyectan en retinas, pero el cerebro las confunde. Quizá debería creerle a Camus y aceptar la felicidad breve, pero eterna, que Sísifo experimenta justo al llegar a la cima de la montaña antes de que el peñasco caiga y su castigo se repita indefinidamente.

Anochecí sin darme cuenta, perseguido por fantasmas reales y ficticios, y comencé a soñar para darme cuenta que el dolor no puede escribirse de manera convincente, pero que, atrozmente, el alma lo experimenta.

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Monday, April 20, 2009

Hoy

Amanecí por necesidad fisiológica—porque a la noche la faltan horas para seguir durmiendo—mientras un ave etérea entonaba un canto reconocible muy cerca de mi ventana. Deseé ferozmente que mi despertar fuese aún parte de algún sueño, el mejor de la noche, pero el reloj y la radiante luz de la mañana me obligaron onerosamente a aceptar la realidad. Para sobrevivir los últimos tres días habité la irrealidad de una novela que jugaba con el umbral de la ficción y la verdad, pero la lectura de 668 páginas dura un tiempo definido, incluso cuando se posterga intencionalmente. Usualmente, el prospecto del trabajo me ilusiona porque es una tarea que me distrae, pero hoy hubiese preferido reportarme enfermo. Ciertas escenas de mi último sueño comenzaron a inundar mi mente: un café, una ciudad que era el crisol de todas las ciudades que he visitado en mi vida, un rostro irreconocible que era muy familiar a mi existencia. La nitidez de las imágenes soñadas me sorprendió. Al estar despierto y consciente, intenté reconocer el rostro del sueño, pero aún así me eludía. Creí que eran sugestiones de la novela, pero nada de lo que soñé correspondía a la narrativa. Blasfemé la novela de Fowles por no haberme liberado y acaricié a Sócrates, el perro que me tiene de mascota, antes de levantarme.

Se puede argüir que en el trabajo desempeñé mi papel de tergiversador de realidades el porcentaje necesario que las ciencias sociales sugieren. Sin embargo, a mis clientes más astutos, aquellos más alejados de la realidad, no se les puede engañar. Acostumbrados a interpretar su medio ambiente a través emociones básicas, ellos me descifraron antes de que pudiera ocultarlo. Hoy no lo negué, aunque me haya rehusado a dar explicaciones que ellos ya sabían. “Te entiendo,” me dijeron mientras Coltrane se escuchaba en el fondo. Supe que me entendían, a pesar de que las fuentes de nuestros respectivos dolores fuesen diferentes.

En algún momento del día sentí la urgencia de tomar el teléfono y hacer una llamada que reprocharía por el resto de mi vida. Opté por la música para encontrar catarsis y la canción de un amigo casi me pone a llorar. Es decir, no lloré porque temí que alguien me escuchara.

Mi madre y yo a veces nos proveemos de apoyo moral de una manera absurda, aunque común y eficaz: ella sabe lo que siento, yo deseo contárselo, pero nunca hablamos al respecto y simplemente nos acompañamos. La visité, quizá, para no regresar a mi (i)realidad. Compartiendo junto a ella parte de la tarde frente al televisor todas las emociones del día me llegaron de golpe. Y lo peor de todo es que la caída fue propiciada por una telenovela.

“¿Estás llorando?” preguntó mi madre.

“Bostecé,” dije. “Tengo sueño.”

Porque me entiende, mi madre cayó, pero ambos sabíamos que la canción de la telenovela fue la causante de mi llanto (Mañana es para Siempre, Alejandro Fernández).

Y, también, que el rostro irreconocible que me perseguía en mi sueño es la cara del amor que nunca volveré a ver.

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Friday, April 03, 2009

Nuestra Historia Permanece Destinada

A Manera de Presentación


Ne me quitte pas.
Il faut oublier
tout peut s'oublier
qui s'enfuit déjà.
Oublier le temps,
de malentendus
et le temps perdu
a savoir comment
oublier ces heures
qui tuaient parfois
a coups de pourquoi
le cœur du bonheur.

Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.

Jacques Brel
Fragmento de "Ne me quitte pas."



Vete sin mí.
Márchate ahora que el tiempo lo permite.
Húyeme de la complacencia del perdón
y marca tu paso ajeno por las sendas del olvido.
Vete sin mí,
no esperes.
Marcha sin mí ahora,
siempre,
porque aunque huérfano del esplendor de tu mirada
sigo siendo tan tuyo como en el éxtasis del beso
en nuestras mañanas claras,
porque aún después de los caprichos
nuestra historia permanece destinada.
Vete sin mí, ahora, siempre.
Huye de inmemoriales presagios
y desdeña la verdad de la cual has venido huyendo.
Vete sin mí,
porque cuando llegues a donde deseas ir
yo te estaré esperando.
c
c
c

Thursday, April 02, 2009

Mi Vocación de Amarte

A Manera de Introducción

Time does not bring relief; you all have lied.
Who told me time would ease me of my pain!
I miss [her] in the weeping of the rain;
I want [her] at the shrinking of the tide;
The old snows melt from every mountain-side;
And last year's leaves are smoke in every lane. . .

Edna St. Vincent Millay
Fragmento de "Time does not bring relief; you all have lied."

Edénica tú,
en todo espacio y empeño
acometido por mis besos.
Sí.
Edénica.
Y epónima como la esperanza
que impregnas en mis sueños,
porque mañana, si amanece,
tu nombre seguirá erigiendo
todos mis sentidos.
Edénica tú
en mi sangre terrenal
y en mi etérea esencia
que bebes desde lejos.
Edénica e hipónima sólo tú,
porque tu nombre clarifica el significado
de esta vereda iluminada con el feraz ardor de tu mirada.
Edénica como tu nombre, tu sonrisa
y todos los planes que no hemos realizado.
Edénica y homónima tú,
con mi vocación de amarte,
a pesar de tu endémico abandono.
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