Monday, July 27, 2009

Recordaré Olvidar


Recordaré Olvidar



Recordaré olvidar

la lírica tenacidad de tus palabras

narrándome promesas al oído,

la vivaz flor de tu mirada

abriéndose y cerrándose a mi paso

como sucinta manifestación de tu deseo,

la lluvia abrigando nuestros cuerpos

en la complicidad de una premura explícita,

la humedad de todos tus labios recibiéndome,

tus gritos instalados en el júbilo

implorando que permanezca adentro.

Recordaré olvidar todo el recuerdo,

como ahora lo sugieres,

y olvidaré recordar lo inmerecido:

todo el dolor de este regio desamparo,

la penumbra gélida habitándome

en noches desgarradas,

tu esencia indiferente a mis entrañables suplicas:

el martirio abyecto y oneroso

que viviré todos los días con tu abandono.


Saturday, July 25, 2009

El Amor es un Puente Colgante y Caprichoso







El amor es un puente colgante y caprichoso

entre la vida y el averno:

la más alucinante visión

de un delirio efervescente.

Sus lánguidos peldaños y desgastadas cuerdas

proponen una expedición adversa,

pero la promesa de su logro

nos ciega ante la hostilidad del riesgo.

Durante la travesía,

entre tempestades y largos desconciertos,

el puente se alarga y nos domina,

se transforma en laberinto extenso

que flaquea la condición del alma

en pasadizos abarrotados de inseguridades falsas

o arquetípicos miedos.

Una vez que se retoma el mando,

después de mañanas que se vuelven sólo una mañana,

durante brisas vespertinas alentando el vuelo,

el viaje es pleno idilio

porque el puente se transforma

en jardines fértiles o límpidas promesas.

Una vez cruzado el insoportable abismo,

sin embargo,

la otra orilla se convierte

en punto equidistante entre el infierno y la existencia

porque el amor es también una gota de rocío

que se evapora con el calor de la mañana.


Wednesday, July 22, 2009

Sombra de Sombra


S
ombra de sombra donde cae mi voz
y su disperso carácter ostensiblemente repta
hasta la íntegra atención de tu desdeño.

Sombra de sombra en el umbral preciso,
como alquimia de miradas transformándose en deseo,
en horizontes plenos cuando tu cuerpo se dibuja con el mío.

Sombra de sombra hasta la regresión infinita
de sombras reflejadas en espejos primigenios,
desde el final que niega su principio,
con tu infatigable condición fractal
enardeciendo esta esperanza inaudita.
.

Monday, July 13, 2009

Aquí Entonces Hoy

A Manera de Presentación


Mañana que ya no puedan
encontrarse nuestros ojos,
y que vivamos ausentes,
muy lejos uno del otro,
que te hable de mí este libro
como de ti me habla todo.

Fragmento de "Hojas Secas."
Manuel Acuña.


Aquí entonces hoy
y para siempre.
Aquí de más allá,
de aquí,
dando un paso seguro
en la circunferencia.
Aquí donde los sueños nacen
y siempre van allá
y aquí regresan.
Aquí donde la vigilia lúgubre,
donde la ansiedad suprema,
donde el llanto lo mismo
por dolor que por delirio
desde tu longeva ausencia.
Aquí en la noche estéril,
en los allanados caminos del regreso,
en el vacío que ha dejado la lluvia
humedeciendo nuestra concupiscencia.
Aquí entonces hoy
y desde siempre;
ciego de esperanza
postrado en el umbral
de un horizonte extenso.
Aquí entonces desde hoy y como siempre:
dispuesto a dar la vida por tu entrega.

.

Saturday, June 27, 2009

Fútiles Cualidades del Olvido

A Manera de Introducción


. . . la noche
es la que permanece y la que sueña. . .

Fragmento de "Como Aguas Divididas."
José Emilio Pacheco.



Una afilada lucidez

atenta contra mi locura

en esta nimia noche,

una grave lucidez se escapa

furtivamente de mi cuerpo

y con su flagelante filo

comienza a desangrarlo.

Una afilada lucidez

atenta contra todo,

pero nada importa

porque aún en la plenitud

de toda mi hemorragia

yo sigo amando tu locura

compaginada con la mía,

yo conservo el júbilo

de tus pupilas dilatadas,

yo reclamo la pasión invicta

de todas nuestras noches para recordarte.

Nada importa porque una afilada lucidez

pretende rescatarnos del abismo

cuando la noche nos recuerda

las fútiles cualidades del olvido.

.

Sunday, June 21, 2009

{(a)noche[(s)iendo]}

A Manera de Presentación

Afuera,
la noche agazapada
aguarda como tigre
el salto mortal a través de la ventana. . .

Fragmento de "Conjunción."
Gioconda Belli



{(a)noche[(s)iendo]}


Nueva es la noche con sus mitos

en esta soledad abyecta,

nueva como delirio de imaginación austera.

Nueva es la noche con sus ciclos,

con sus llantos y sonrisas,

con su pétrea imagen y estilizado canto

incapaces de entenderse con su nueva esencia.

Nueva es la noche hasta el mareo,

nueva y llorando por nosotros

como se llora ella misma

en el mortal instante del reflejo.

Nueva la noche con su gélido esplendor

esculpiendo sentimientos en olvido,

nueva como su novedad antes

ansiosamente se esperaba.

Nueva la noche en la continuidad del tiempo,

pero también triste y estorbosa

con su simbología obsoleta.

Saturday, June 20, 2009

Imprinting, my dog Socrates and Me.


Imprinting is a form of learning in which an animal, usually during an early period of development, fixes its attention on an object with which it has its first visual, auditory or tactile experience. Thereafter, since the animal has imprinted on that entity, it follows it for the rest of its life. Unlike classical conditioning—in which an animal learns to respond through contingent and repeated presentation to a stimulus—imprinting is considered to be innate, does not require repetitious pairing and is apparently independent of the consequences of the responses to the stimulus, thus making the process irreversible. The most common illustration of imprinting, which is how it was first described by the Austrian ethologist Konrad Lorenz, is that of geese following the first object they see immediately after hatching, even if it is an empty soda can. From an evolutionary perspective, this instinctive form of learning is adaptive in that it enhances the chances of survival for newborn animals because, on average, their first contact after birth is with their mother. Dogs, which are born deaf and blind, have a particular period during which imprinting is believed to occur—usually between the third and eight week of life—and is mainly olfactory and tactile. This being the case, dog owners who play and spend sufficient time with their pets during this critical period of development can expect to have a faithful companion for the rest of the animal’s life since, based on the scent gathered from that interaction, they regard the owner as a congener.

Although my pet dog Socrates decided to adopt me at an undefined age, this particular explanation seems relevant because soon after my ex-girlfriend and I rescued him from the street he started following me around, much in the fashion of imprinting. It would have been impossible—almost inhumane—not to have taken him in. Although a puppy, the tan-colored Jack Russell terrier mix seemed to have prematurely aged, bearing a long ashen beard and an ornate Mohawk-style mane. A scoundrel had graffitied the puppy’s body and collar with gang-related insignia, making the rescue more endearing, as my ex-girlfriend and I joked that in a matter of weeks, beginning with tattoo removal, we would rehabilitate a gang member. The irony was that, especially for me, Socrates transformed me in several ways.

The most important way was that of caring for him, which renewed my interest for daily walks or bike rides where the concept of imprinting has become salient. I have to admit that this aspect is what I loved the most about Socrates, for it was effortless to walk around with a dog that only ventured to explore a few steps away from me and responded to my summoning quickly and without apparent objection. In fact, it was difficult to get him away from me. Several times at the dog park, for example, I had to run away from him so that he could interact with other dogs. Around my neighborhood, it was astonishing how obediently he followed the trail that I set for him, the reason for which I began to decrease my use of the leash—a big mistake.

Yesterday morning, as I sometimes do when I take out the trash before going to work, I asked Socrates to come along. He followed me, eager to interact with Red, a neighbor’s dog, through the back gate facing the alley. Although I was late for work, I asked Socrates to come because during the last two occasions Red had barked at me in a protesting tone. As I put the trash in the dumpster, Socrates and Red had their usual exchange, but the neighborhood’s stray cat appeared and Socrates ran after her. Since this type of chase has happened before, I was not concerned because the cat typically runs to the adjacent apartments and Socrates returns soon thereafter. This time, however, Socrates saw something on his way back, probably a squirrel, and ran to the side street, recklessly crossing it. I ran after him, in an attempt to prevent him from crossing back, but when I reached the street he darted towards me as a Chevy Suburban made its way south. All I could do was to scream “Stop!” and lift my hands in a halting motion, but it was too late. Socrates’ agonizing wail became a dagger entering my heart, followed by quintillions of pins penetrating the most sensitive parts of my human composition. When I picked him up his hind legs were twitching. He is dying, I thought, but looking at me with his apologetic puppy eyes, he began to lick away blood he was smearing on my forearms.

“It’s not my fault,” the driver screamed as she descended from the vehicle. “You shouldn’t have a dog without a leash. That’s the law, you know that, right?”

I walked to the curb, ready to exchange my soul to the devil so that Socrates would not die. The lady followed me.

“Is he OK?” she asked.

“I don’t know,” I said, wishing that she would go away.

“It’s not my fault,” she repeated. “I slowed down when I saw your hands, but it is not my fault. You shouldn’t have a dog without a leash.”

“I know that,” I said while Socrates began grunting at the lady, showing more signs of normal life. “It is my fault. Now, you have several options. You can report me to the police, you can leave or you can go with me to the vet and pay for the bill.” The lady froze. After a few seconds, she apologized.

The veterinarian informed me that Socrates did not seem to have suffered any bone trauma, but that, based on his lethargy and lack of interest in food, it was necessary to consider internal damage. During my life, I have broken bones, dislocated my right clavicle, been stabbed in my right leg or, among other things, been run over by a bicycle. After those experiences, the least of my concerns was food, leading me to believe, in the most wishful of ways, that Socrates would soon recuperate as I had done.

Socrates and I spent the rest of the day together. He continued to have no interest in food, even for his favorite treats, making the veterinarian’s lecture on possible internal damage onerously resonate as a death sentence. However, he also refused to be away from me and I harnessed myself to the hopeful idea of the healing qualities that companionship can provide. At night, I put him in bed with me. When I do this he usually crawls under the sheets and goes directly to my feet. This time, he simply lay next to my torso and adopted what can be described as a human fetal position. He woke me up at 4:22 AM, his head resting on my neck, his eyes rolling in the fashion of REM sleep, his possible dream apparently re-living the memory of the accident because he was yelping in his sleep. One of my sisters once told me that animals do not have a soul. I can not attest to that, but I am now convinced that they can experience Post-Traumatic Stress Disorder.

Today, Socrates has eaten 3 hot dogs and still follows me around, although slightly limping. He sleeps more than average, most of the time on my lap. When he wakes up, he looks at me with a contrite gaze, as if simultaneously asking for forgiveness for the accident and reassuring me that everything will be fine.

I believe everything I interpret because I have imprinted on him.

Tuesday, June 16, 2009

El instrumento musical más triste del mundo.

Cuando el duduk habla, la resonancia de su voz refleja el lamento que impera en mi alma.


Tuesday, June 02, 2009

Friday, May 29, 2009

Naufrago

A Manera de Introducción


Bajo tu tacto tiemblo
como un arco en tensión palpitante de flechas
y de agudos silbidos inminentes.

Mi sangre se enardece igual que una jauría,
olfateando la presa y el estrago,
pero bajo tu voz mi corazón se rinde
en palomas devotas y sumisas.

Rosario Castellanos
Fragmento de “En el Filo del Gozo."






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Tuesday, May 26, 2009

Sueños de Lluvia

A Manera de Introducción

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes,
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo se despierta con la lluvia.

Fragmento de "A la Izquierda del Roble."
Mario Benedetti.


Sueños de Lluvia

Cuando en tus brazos

y tu halagüeña piel

nutriendo mis sentidos,

(detrás de ti,

contigo;

por encima de la aflicción

y del antiguo paisaje desolado;

frente a ti,

en nosotros;

con esta urgencia de conciliar

y reconciliar el gozo;

en esta necesidad de tomar

y retomar el viaje,

de explorar terrenos nuevos o inconclusos

en nuestro jardín de sueños alimentado por la lluvia,

de tejernos hasta el final del tiempo,

de ser y dejar de ser

para renacer en nuestros brazos)

la casual incidencia de la vida es un milagro.

Saturday, May 23, 2009

Algo sobre mi Mami


b



My indefatigable grandma, or Mami, as I like to call her, walked directly to the single illuminated bench in the otherwise dim interior of the Morelia Cathedral and carefully placed her eighty year old body on the varnished wood. I thought about how much I loved her as the light allowed me, once again, to perceive her characteristically braided grey hair and her favorite faded red sweater. Rejoicing in the almost biblical image materializing in front of me, I quickly retrieved my camera and fired a couple of shots—one of which accompanies this essay—fearing that her untiring character would lead her to walk away at any moment. I smiled, thinking to myself that the photographs would turn out to be great, even if they looked staged, and proceeded to explore the rest of the place. When I looked for Mami after a few minutes, she was still sitting in the same place, cleaning her glasses as the limited amount of sun coming through the lateral window seemed to have been divinely selected for her. I took another set of photographs and continued my surveying, assuring myself that if I had wanted to fabricate those lighting effects I would have never been able to do it. I was happy, because of the photographs and because Mami was there. She said that she had never visited the place, but I was certain that she had. After all, she claimed not to remember having gone to places we had visited together barely two years before. When I told her about my idea of going to Morelia, she had said, “Yes. Morelia. That’s good. It’s a nice place and it has an enormous Cathedral.” I imagined that in her youth she had been there and that the experience contained one of the many secrets that she has kept from her family and that should never be revealed.

I wanted to see the Cathedral, but something kept me glued to Mami’s image. During the previous road trip she had maintained the fullest energy possible for her age. In fact, she had always been my accomplice in planning and realizing several road trips around her home town, but during this trip we both began to accept the effects of her age at around kilometer one thousand. Pondering on the beauty of the image, on the beauty of Mami herself, I remembered that the day before she had stumbled in a poorly lit restaurant. She had selected that bench not for aesthetic reasons or the possible warmth that the sun would provide, but because the light shining on it promised the security of a safe landing. An excruciating sense of sadness began to assail me. For years, my family and I had become increasingly aware of the loss of energy and mobility Mami had been undergoing. Intellectually, in consideration of my background in Psychology and Social Work, that awareness should have rendered my feelings as infantile, for what was appearing before my eyes was nothing but the outcome of age in every human being. I felt sad, nevertheless, because Mami was the first person to make us believe that she was as strong as a forty year old woman and because, being so attached to her, I was the first in the family to believe her. I felt sad because of my delusional naiveté. I was sad because, in spite of all the logical preparations and biblical foreshadowing, I was unwilling to accept that she would eventually die.

I sat next to her and asked her how she was doing.

“I am fine,” she said. “I was cleaning my glasses. This place is beautiful.”

I held her hand and kissed it. We then silently sat for a few minutes while I caressed her head.

“Do you want to go back home?” I asked.

“Don’t you want to go to other places?”

“Not unless you feel like going back.”

Mami remained silent for a moment.

“Actually, I am a bit worried about your uncle,” she said.

I smiled, happy to know that, as usual, she had seized the opportunity, for she would never have asked me to do something that she believed would hurt my feelings.

During the rest of my vacation, our road trips amounted to quick visits to the market or to my uncle’s house. I spent all possible time by her side: cooking, watching television, cleaning the house, talking until dawn or sleeping by her side. When I showed her the photograph at the Cathedral, she did not really care much for it.

“You are leaving in four days,” she interrupted as I told her how beautiful the image seemed to me. In denial, I did not care to know when I was leaving, but she was counting the days.

“I hate going to the airport,” she said.

Swallowing my tears, I pretended not to have heard and continued babbling about her photograph at the Cathedral.

Mami, however, was more concerned about the mental photograph of our upcoming farewell.

Friday, May 22, 2009

Hola

Hola, visitante. Espero dejes mensaje.

Sunday, May 17, 2009

Una Página de Silencio para Mario Benedetti

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The Sisyphean Orpheus


The Sisyphean Orpheus


Initially, I believed that my reading of John Fowles’ “The Magus” occurred at an inopportune time during my life, the reason for which I searched for purification from my excessive identification with its themes and blurred reality by reading what turned out to be a more surrealistic novel: Haruki Murakami’s “The Wind-up Bird Chronicle.” As I read the latter book, it was difficult for me to avoid pondering on the interrelatedness of both novels and, indeed, the messages that they seemed to provide. Reading, of course, is invariably a subjective endeavor. As such, I slowly came to the discernment that my hitherto interpretations ensued from the events unfolding in my life at the time.

It was then that I realized that there could not have been a better time to have read the novels, in such particular order.

My biggest disappointment with “The Magus” was its open end. Fowles was heavily criticized for this. Readers even contacted him demanding a clear resolution, which he provided according to their expectations.
I would have done the same, had he still been alive, but as my reading of “The Wind-up Bird Chronicle” continued I began to pay closer attention to my impulses. That is, although novels always face open interpretations, I had been presented with the ultimate example of it and was not taking advantage of the opportunity. After a few days of critical introspection, I understood that my interaction with the narrative represented a parallel process with the narrative of my life. As such, I so badly wanted a clear resolution in the novel because I needed a prompt resolution to the current episode of my life. Indeed, in spite of the novel’s existentialist and psychoanalytic tour de force, the last sentence was the message that I least wanted to hear: cras amet qui numquam amavit quique amavit cras amet (Tomorrow let him love, who has never loved; he who has loved, let him love tomorrow). These are the opening lines of a Latin lyric entitled “The Vigil of Venus.”

Opening lines, as if symbolizing that the beginning is always near, always present, especially for love?


Rubbish, I thought.


Yet, love I suffered, of the unrequited kind, the reason for my bitterness.



It can be argued that each novel deals with the possibility of a second chance in love through a particular adaptation of the Orphic myth. The case of Murakami is perhaps the clearest, as his protagonist, Toru Okada, descends into a well and the realms of his dreams in an attempt to bring back her Eurydice, Kumiko Okada. Fowles seems to have provided a twist to the myth.
Nicholas Urfe, his protagonist, flies from the barbarism of his western consciousness to a distant Greek island, refusing to accept a second chance with her Alison Kelly and finds himself playing an infernal god-game after which he discovers to have been destined to remain with her. In the end, at least through my heavily prejudiced interpretation, reunification is not the most important matter. And neither is the learning process. The significant moral of both stories is that, perhaps even in the most adverse of situations, both men appear to learn little from their experiences.

Now, that is a lesson from which to learn
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(The cathartic outcome of this experience was a short story, “The Black-eyed Beast,” which I will soon upload to this blog).

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Tuesday, May 12, 2009

Onironauta

Onironauta

. El hombre despertó afligido, consciente de que ese día se cumplía el plazo: Un mes en que nada se arregló ni se resolvería. Volvió a dormirse porque ninguna otra actividad merecía la pena. Comenzó a soñar que dormía y que despertaba, justo como había sucedido minutos antes. Dentro de su sueño, sin embargo, despertó sin el devastador peso de saber que el plazo se había cumplido sin resolución alguna. Cuando abrió los ojos, ella estaba ahí, contemplándole tiernamente con esa mirada multicolor que él tanto gozaba. El hombre sonrió plenamente y ella besó su frente, explicándole que, de ese momento en adelante, no habría nada de qué preocuparse. La mujer y el hombre se abrazaron, sus cuerpos armonizando en premura y calma tal y como siempre. La invasión de felicidad ebullió en ellos y la mantuvieron ardiendo hasta el agotamiento.

. No hubo oportunidad de disfrutar esa onírica felicidad nuevamente porque el hombre volvió a despertar dentro de su sueño y ella no estaba ahí. Deseó burlarse de la ironía. Al parecer, la realidad se empeñaba en perseguirlo incluso en sus sueños. Se sentó a la orilla de la cama a fumar un cigarro, ponderando que daba igual, de ese momento en adelante, despertar o no. Al terminar de fumar, decidió irse a dormir nuevamente dentro de su sueño para viajar por esos recónditos espacios del recuerdo, del deseo y de la esperanza, convencido que, por lo menos así, la volvería encontrar.

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Saturday, May 09, 2009

Neologismos

A Manera de Presentación

Mi corazón acobardado sigue
inventando valor, abriendo créditos,
tirando cabos sólo a la siniestra,
aprendiendo a aprender, pobre aleluya,
y quién sabe, quién sabe si entre tanta
mentira incandescente no queda algo
de verdad a la sombra. Y no es metáfora.

Fragmento de "A Ras de Sueño."
Mario Benedetti.


Neologismos
Amanéceteme,
amanéceteme con tu voz
entusiasmando mis sentidos,
amanéceteme con tus ojos
inquietando mis deseos,
amanéceteme con tu abrazo
enterneciendo mi pasión.

Amanéceme,
amanéceme de esta ardua angustia
que ha eregido tu silencio,
amanéceme del lánguido horizonte
que dibuja tu abandono,
amanéceme de la zanja atroz
cavada por tu displicencia.

Amanécete,
amanécete sublime amaneciéndome,
amaneciéndonos en júbilo
con la lluvia del amor.
Amanécete con tus labios en mi cuerpo
encontrando razones y pretextos para amar.

Amanece,
Amanece y ama plena,
como en días que recordamos
y jamás podremos olvidar.

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Friday, May 08, 2009

Como Hoy Adoloridas Palabras su Fosa Cavan

A Manera de Introducción

Te miro ya morir en la caricia
de tus ecos; en esa ardiente flora
que, nacida en tu ausencia, la devora
para mentir la luz de tu delicia.

Fragmento de "Presencia y Fuga."
José Gosrostiza.



Confisco la sazón
que mi delirio me confiere
para aceptar que el tiempo,
casualmente,
difuminará el recuerdo de tu imagen
en la memoria del amor.

Inadvertidamente,
despertaré una cualquier mañana
incapaz de recordar
la función de mis sentidos,
y beberé del cáliz del olvido
errando por los sonámbulos
trayectos de la vida.

Sin embargo,
en el umbral de mi prisión que construiste,
cuando menos lo notemos,
callaré eternamente para exhumar el amor
como hoy adoloridas palabras su fosa cavan.

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Wednesday, May 06, 2009

Lóbrego Extravío

A Manera de Presentación

En la nocturna paz, en mi interior se agita,
íntima sierpe de la culpa;
y los sueños rebullen; y a la mente abatida
por la pena viene el dolor.

Ante mí, lentamente, la callada memoria
despliega su largo pergamino;
y al leer en él con asco aquello que yo he sido,
maldigo todo y me estremezco
y amargamente lloro y amargamente gimo,
mas no borro las tristes líneas.

Fragmento de "Recuerdo"
Alexandr Pushkin

Lóbrego Extravío
Súbito transgreda tu recuerdo
el lóbrego apogeo del extravío.
Y tu sombra se extiende,
me persigue,
como antes tu germinal torso
pintando la obra maestra de tu abrazo.

Víspera de ti,
hoy y siempre;
en esta noche de vértigo
deshojándome hasta el rapaz desabrigo
con tu inmarcesible desprecio.

(Amarga es la lontananza
cuando en mi cuello se tuercen
las lianas del olvido).

Anónimo permaneceré todo el futuro,
desbaratado,
--hundido como arena en el desierto--
en el insidioso tedio del destino.

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Tuesday, May 05, 2009

Aramatéida

Aramatéida,
sólo tú comprenderás lo que describo
protegida en tu callado recinto
bajo la lluvia del recuerdo.
Aramatéida tú quien respondes

al llamado de mi piel salina,
tú quien repta la palabra y la transforma,
tú hasta el fin de los finales
que nunca fueron destinados.
Aramatéida,
sólo tú comprenderás lo que te digo
en evocaciones tiernas con la fragilidad del agua.
Aramatéida tú, pero yo también Aramatéida
como bien me lo enseñaste,
como la noche y la urgencia que nos une,
como el ave de los tiempos
que encontró su rumbo con tu aramatéida.
Aramatéida la que tú provees a mi futuro
y la que protegemos en toda aramatéida.
Aramatéida el amor,
y desde entonces,
Aramatéida.

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Monday, May 04, 2009

"Conato de Celos" de Marina Tsvietáieva

Durante una noche blanca en Píter (San Petersburgo, Rusia), escuché a un trovador cantar una melancólica interpretación junto a la Iglesia del Salvador. Mi corazón se desgarró al escucharlo mientras observaba su reflejo desvanecerse en el canal adyacente. Pensé que era una canción de amor y deseé confinarla a la memoria. Los amigos Rusos quienes me acompañaban me dijeron que la canción no era más que una versión de "Conato de Celos" de Marina Tsvietáieva, un poema que me gustaba y ya habíamos compartido antes. Sentí pena, porque la versión traducida de Nicanor Parra que había leído sonaba cruel, nada similar a la versión triste y gutural del trovador. Se lo comenté a Sergei y a Valya. "No te preocupes," me dijeron. "La versión original es aún más cruel, aunque intraducible." Horas después, tuvimos un debate bebiendo té y Baltika 6, comparando varias versiones traducidas al Inglés, al Español y al Francés. Llegamos a la conclusión de que el traductor, sin duda, es un traidor.

Es por eso de que ahora presento mi propia traición. He utilizado las notas que tomé junto a Sergei, Valya, Katya, Luba, Dima, Vika, Yulia, Olya y muchos otros. También he recurrido al diccionario y a la vieja versión de Nicanor Parra que siempre me encantó. Incluyo el poema aquí porque es un mensaje que hoy resuena en mi mente, una profecía que nunca debió de cumplirse; un mensaje, a la inversa, que no merece enviarse.


Conato de Celos

¿Cómo le va con otra mujer?
¿Más fácil? ¡Un golpe de remo!
Por la línea de la costa
pronto se apartó el recuerdo

De la isla flotante que soy yo,
(¡En el cielo, no en el mar!).
¡Almas, almas! ¡Serán ustedes hermanas,
pero no amantes—eso es lo que serán!

¿Cómo le va con una mujer ordinaria?
Después de destronar a la reina
(Y de abandonar el trono usted mismo).
¿Sin divinidades?

¿Cómo es la vida—el intento—
escalofríos? ¿Levantarse—cómo es?
¿Cómo se las arregla para pagar el impuesto
de la vulgaridad inmortal, pobre hombre?

"¡De las convulsiones y sobresaltos es suficiente!
Arrendaré casa; lo he hecho".
¿Qué tal le va con cualquier mujer, elegido mío?

¿Más adecuada y comestible—
la comida? ¿Aburrido?—No proteste. . .
¿Cómo le va con una imitación—
usted quien ascendió al Sinaí? ¿Un agobio?

¿Se vive bien con una extraña,
con un alma mundana? Diga: ¿le ama?
Como el látigo de Dios desde los cielos,
¿acaso la vergüenza no le azota la frente?

¿Cómo le va, cómo está su salud?
¿Qué tal? ¿Todo bien?
¿No le supura la úlcera
de la conciencia inmortal, pobre hombre?

¿Cómo le va con la compra comercializable?
El precio, ¿abrupto?
¿Qué le parece el desmigajado yeso de Paris
después de haber conocido el mármol de Carrara?

(De un bloque la Diosa fue esculpida—
y destruida totalmente).
¿Cómo lo van con la cien mil,
usted quien conoció a Lilit?

¿La compra comercializable satisface sus deseos?
Ahora la maravilla ha muerto.
¿Cómo le va la vida con una mujer mortal,
desprovista de sextos sentidos?

Vamos, sea franco: ¿es feliz?
¿No? Cuénteme, ¿cómo le va la vida
con un vacío sin profundidad? ¿Más difícil,
o lo mismo que a mí con otro hombre?
.
.
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Thursday, April 30, 2009

Amanéceme

Amanéceme,
Amanéceteme.

Saturday, April 25, 2009

Lienzo

A Manera de Presentación


. . .mas su mitad de amor
se negó a ser mitad;
y de pronto él sintió
que sin ella sus brazos estaban tan vacíos,
que sin ella sus ojos no tenían qué mirar,
que sin ella su cuerpo de ningún modo era
la otra copa del brindis. . .

Fragmento de "La otra Copa del Brindis."
Mario Benedetti.





Lienzo

Conservo tu próspero paisaje
como el último bello recuerdo que me queda.
Puedes, como ahora,
robarte tú misma de la imagen,
negarme la alegría de ver tus ojos
encontrándome en alboradas diáfanas,
esconderte de la pasión urgente
que hoy conlleva a separarnos.
Sin embargo,
tu paisaje que nítido conservo en toda el alma,
en la memoria del cuerpo,
en la vida en que haces tanta falta,
es materia onírica
y los seguiremos pintando entre los sueños.
Tu paisaje en el que tu corazón aún vibra
por el pincel y sus sensibles trazos en su lienzo,
tu paisaje apasionante y venidero,
aún reclama que le pintemos un mañana.

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Tuesday, April 21, 2009

Ayer

Anochecí perseguido por fantasmas reales y ficticios, aceptando que escribir el dolor es una tarea imposible, y a pesar de que dejé las puertas y ventanas abiertas, Satanás nunca llegó para aliviarme con un poco de su ironía.

Tal vez esa haya sido su manera de decirme que siempre estuvo conmigo, pero no lo acepto porque estoy cansado de ausencias. La vida, sobretodo en circunstancias como estas, se vive sólo por inercia. Digamos que es una obligación del cuerpo a la naturaleza. El aire entra en los pulmones, pero lejos de oxigenar, pesa. La luz entra por los ojos y las imágenes se proyectan en retinas, pero el cerebro las confunde. Quizá debería creerle a Camus y aceptar la felicidad breve, pero eterna, que Sísifo experimenta justo al llegar a la cima de la montaña antes de que el peñasco caiga y su castigo se repita indefinidamente.

Anochecí sin darme cuenta, perseguido por fantasmas reales y ficticios, y comencé a soñar para darme cuenta que el dolor no puede escribirse de manera convincente, pero que, atrozmente, el alma lo experimenta.

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Monday, April 20, 2009

Hoy

Amanecí por necesidad fisiológica—porque a la noche la faltan horas para seguir durmiendo—mientras un ave etérea entonaba un canto reconocible muy cerca de mi ventana. Deseé ferozmente que mi despertar fuese aún parte de algún sueño, el mejor de la noche, pero el reloj y la radiante luz de la mañana me obligaron onerosamente a aceptar la realidad. Para sobrevivir los últimos tres días habité la irrealidad de una novela que jugaba con el umbral de la ficción y la verdad, pero la lectura de 668 páginas dura un tiempo definido, incluso cuando se posterga intencionalmente. Usualmente, el prospecto del trabajo me ilusiona porque es una tarea que me distrae, pero hoy hubiese preferido reportarme enfermo. Ciertas escenas de mi último sueño comenzaron a inundar mi mente: un café, una ciudad que era el crisol de todas las ciudades que he visitado en mi vida, un rostro irreconocible que era muy familiar a mi existencia. La nitidez de las imágenes soñadas me sorprendió. Al estar despierto y consciente, intenté reconocer el rostro del sueño, pero aún así me eludía. Creí que eran sugestiones de la novela, pero nada de lo que soñé correspondía a la narrativa. Blasfemé la novela de Fowles por no haberme liberado y acaricié a Sócrates, el perro que me tiene de mascota, antes de levantarme.

Se puede argüir que en el trabajo desempeñé mi papel de tergiversador de realidades el porcentaje necesario que las ciencias sociales sugieren. Sin embargo, a mis clientes más astutos, aquellos más alejados de la realidad, no se les puede engañar. Acostumbrados a interpretar su medio ambiente a través emociones básicas, ellos me descifraron antes de que pudiera ocultarlo. Hoy no lo negué, aunque me haya rehusado a dar explicaciones que ellos ya sabían. “Te entiendo,” me dijeron mientras Coltrane se escuchaba en el fondo. Supe que me entendían, a pesar de que las fuentes de nuestros respectivos dolores fuesen diferentes.

En algún momento del día sentí la urgencia de tomar el teléfono y hacer una llamada que reprocharía por el resto de mi vida. Opté por la música para encontrar catarsis y la canción de un amigo casi me pone a llorar. Es decir, no lloré porque temí que alguien me escuchara.

Mi madre y yo a veces nos proveemos de apoyo moral de una manera absurda, aunque común y eficaz: ella sabe lo que siento, yo deseo contárselo, pero nunca hablamos al respecto y simplemente nos acompañamos. La visité, quizá, para no regresar a mi (i)realidad. Compartiendo junto a ella parte de la tarde frente al televisor todas las emociones del día me llegaron de golpe. Y lo peor de todo es que la caída fue propiciada por una telenovela.

“¿Estás llorando?” preguntó mi madre.

“Bostecé,” dije. “Tengo sueño.”

Porque me entiende, mi madre cayó, pero ambos sabíamos que la canción de la telenovela fue la causante de mi llanto (Mañana es para Siempre, Alejandro Fernández).

Y, también, que el rostro irreconocible que me perseguía en mi sueño es la cara del amor que nunca volveré a ver.

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Tuesday, April 14, 2009

Friday, April 03, 2009

Nuestra Historia Permanece Destinada

A Manera de Presentación


Ne me quitte pas.
Il faut oublier
tout peut s'oublier
qui s'enfuit déjà.
Oublier le temps,
de malentendus
et le temps perdu
a savoir comment
oublier ces heures
qui tuaient parfois
a coups de pourquoi
le cœur du bonheur.

Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.
Ne me quitte pas.

Jacques Brel
Fragmento de "Ne me quitte pas."



Vete sin mí.
Márchate ahora que el tiempo lo permite.
Húyeme de la complacencia del perdón
y marca tu paso ajeno por las sendas del olvido.
Vete sin mí,
no esperes.
Marcha sin mí ahora,
siempre,
porque aunque huérfano del esplendor de tu mirada
sigo siendo tan tuyo como en el éxtasis del beso
en nuestras mañanas claras,
porque aún después de los caprichos
nuestra historia permanece destinada.
Vete sin mí, ahora, siempre.
Huye de inmemoriales presagios
y desdeña la verdad de la cual has venido huyendo.
Vete sin mí,
porque cuando llegues a donde deseas ir
yo te estaré esperando.
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Thursday, April 02, 2009

Mi Vocación de Amarte

A Manera de Introducción

Time does not bring relief; you all have lied.
Who told me time would ease me of my pain!
I miss [her] in the weeping of the rain;
I want [her] at the shrinking of the tide;
The old snows melt from every mountain-side;
And last year's leaves are smoke in every lane. . .

Edna St. Vincent Millay
Fragmento de "Time does not bring relief; you all have lied."

Edénica tú,
en todo espacio y empeño
acometido por mis besos.
Sí.
Edénica.
Y epónima como la esperanza
que impregnas en mis sueños,
porque mañana, si amanece,
tu nombre seguirá erigiendo
todos mis sentidos.
Edénica tú
en mi sangre terrenal
y en mi etérea esencia
que bebes desde lejos.
Edénica e hipónima sólo tú,
porque tu nombre clarifica el significado
de esta vereda iluminada con el feraz ardor de tu mirada.
Edénica como tu nombre, tu sonrisa
y todos los planes que no hemos realizado.
Edénica y homónima tú,
con mi vocación de amarte,
a pesar de tu endémico abandono.
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Monday, March 30, 2009

Regreso

A Manera de Presentación

Vasallo de la sombra que pasó por allí,
leyéndome canciones
en la página rubia del crepúsculo,
no puedo ya pensar en otras huellas,
y al perseguir las suyas,
doy vueltas en redondo.

Jaime García Terrés
Fragmento de "Trasiego."



Férrica te has ido
en todo intento de abandono,
pero la valencia de tu corazón de hierro
cede a la densidad de la memoria.
Entonces feérica regresarás
en la canícula corpórea,
con el apogeo del entusiasmo,
entre el ardor de todos los recuerdos;
y después de innúmeros convictos
yo comeré de ti en nuestra permanente hoguera,
yo habitaré tu piel acariciando rincones deliciosos,
yo segregaré de ti ignotos licores de tu esencia
y mojaré tus labios con la espuma de mis sueños postergados.
Masticando suavemente nuestros nombres hablaremos al unísono,
mutuamente navegándonos,
en la amorosa condición de todos nuestros mares.
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Wednesday, March 25, 2009

Cenizas

A Manera de Introducción


Ya sólo soy un poco de nostalgia que canta.
Y a tus puertas estoy,
como una piedra gris,
en el lujo nítido de un prado.

. . .Abre tus puertas
y ciega con la vista mis dos ojos.
Mátame de belleza, ya alcanzando
el gran callar hacia donde navega
el bajel [barco] de nostalgia que es mi llanto.

Margarita Michelena
Fragmentos de "A las puertas de Sión"


Hablo entonces también del alba
y su lento palpitar entre los sueños,
pero como amarga pesadilla que me espera.
Y de la rosa inerte y seductora hablo también:
montado en su desgarradora espina.

Hablo de la sangre ardiente
enardeciendo dichas que se apagan
o de insomnios inconclusos, pero eternos,
buscando miradas reflejadas.
Hablo de tu ausencia como muerte
y del silencio como llanto que clama tu regreso.

Hablo de la voz, como tu voz,
ensordeciendo mi zozobra.
Y hablo también de todo lo palpable y admisible,
de lo absurdo y de lo incierto,
porque callando,
callando asiento las cenizas.
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Friday, March 20, 2009

Sufro

A Manera de Presentación

Si tu cuerpo,
si tu risa,
si ese tiempo pudiese volver.
Si tu cuerpo, si tu risa, los pudiese tener otra vez,
pero todo se termina,
como ese cuentos de niños que sé.
Y mañana,
mañana,
no sé lo que pasará,
porque mañana yo te necesitaré.
Porque mañana tu cuerpo deseo tener.


Sufro.

Sufro mi desolado asolamiento con este aciago llanto
retorciéndome hasta el mismo dolor de donde emana.

Sufro.

Y en esta burda tempestad de vida,
intento recoger de los escombros
alguna migaja de esperanza.

Sufro.

Y entiendo que todo será inútil,
que quizá mañana cuando todo el polvo se acomode,
cuando absorta muera el ave ubérrima dentro del nido,
la última hoja caerá del árbol contiguo a tu ventana.

Mi llanto es, sin embargo,
tan necio como toda tu renuencia,
y clama desde los recónditos abismos
a la bestia que alguna vez conjuró todo el encanto.

Y grita inconsolable en su rincón eterno
nutriendo con su delirante angustia
los fértiles recuerdos con que intentas olvidarnos.
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He de Morir

A Manera de Introducción


Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Jaime Sabines
Fragmento de "No es que muera de amor..."


He de morir.
He de morir todas mis muertes
porque tu designio así lo ha destinado.

He de morir la muerte oculta
que acecha todos mis segundos
y todas las muertes que nunca he imaginado.

He de morir.

He de morir la muerte exacta de la angustia,
desgajándome el alma con su cuchillo carnicero
mientras habito umbrales infinitos e infernales.

He de morir.

He de morir padeciendo el suplicio total de la amargura,
morir,
morir viviendo la lenta muerte de tu escarnio.
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Thursday, March 19, 2009

La Despedida

A Manera de Presentación:

Mi angustia, en horizontes liberada,
corporiza en tu azul de transparencia
el verde que persigue la mirada;
y en el color que brota de la esencia
de gozarte en ritmo de llegada:
yo sufro la pena de tu ausencia.

Elías Nandino
Fragmento de "El azul es el verde que se aleja."


Mi pupila hambrienta de esperanza
descubrió su indefirente rostro en el espejo.
Entonces yo advertí severamente que regresaría a mi nada.
El dolor se fundió en mí como un abismo
mientras mi despojo se apagaba en su recuerdo.
Sin embargo, yo me negué a vivir el infortunio
y regresé con el afán voraz de un pordiosero.
Regresé porque morir lejos de ella
hubiese sido más cobarde que mi forzada huída.
Regresé porque cuando el dolor descarga su espada traicionera
la vida se transforma en delirante averno.
Regresé porque el antídoto del amor es el amor
y yo le amo con locura.
Regresé,
pero ella celebraba ya la despedida.

Wednesday, January 07, 2009

Efectos

A Manera de Introducción

Desautorizo mi ternura.
Vuélvanse mis ojos turbulencia.
Pido castigo ejemplar a mis palabras.
Al alba quito la escalera
para que ninguna luz suba a las ventanas.
Que sea como un perro mi bondad.
Que en los charcos
sean glorificados mis instintos.
Que la vida tropiece
y su pie herido sea mutilado.
Desautorizo a mi sangre y a mi sexo.
Y para mis oídos:
toda voz, toda vez, toda sombra, todo siglo.
Sea mi espalda una sábana árida.
La ausencia es una unión definitiva.
Todo tengo prohibido:
incluso la amargura.

“Perversidad de la Separación”
Juan Bañuelos

Tengo fiebre.
Tengo fiebre de desquicio
buscando equilibrio en vida de despojo.
Tengo una fiebre impoluta de esperanza
entre pesadillas que claman tu regreso.
Tengo fiebre.
Me contorsiono en doloroso fervor
ante la inequívoca evidencia
de tu felicidad hirviendo en otros brazos.
Tengo fiebre.
Tengo una fiebre maldita
de encontrar nuestra realidad tergiversada,
de que en mi delirio,
considere compartirte
antes que sentirme desolado.
Tengo una fiebre mordaz
que habita el repleto rincón
de mi desdén vapuleado.
Tengo fiebre.
Tengo fiebre de ojos y de brazos en espera,
del recuerdo de candentes bríos transfigurados
en nocturnal satisfacción de esencia.
Tengo fiebre.
Tengo una fiebre infecta de febriles estupores
en esta prolongada espera.

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Saturday, December 27, 2008

Final(es)

A Manera de Presentación


Llegaste en busca de reposo
y tus ojos hallaron un espejo,
entre ellos y la imagen:
la deriva.


Elva Macías
Fragmento de “Estancias”


El final es un comienzo indecoroso,
reprochable,
malditamente abrumador desde su principio
y cruelmente insatisfecho después de su embestida.
El final es el principio del relato:
una inenarrable historia vacía de color
y repleta de estentóreo duelo.
El final es repositorio gélido de fracasados sueños,
sórdido recordatorio de una realidad fallida,
flagelador preámbulo de soledad eterna.
El final es una soga de insidiosas dudas
incapaz de ahorcarnos entre plegarias justas,
la cruel burla de un maleable destino,
la más tierna esperanza de un optimismo delirante.
El final es siempre renacimiento para algunos
en la búsqueda de todos sus placeres,
pero,
invariablemente,
es lenta muerte para ingenuos
después de su oneroso adviento.

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Wednesday, December 03, 2008

Naufrago

A Manera de Introducción


Bajo tu tacto tiemblo

como un arco en tensión palpitante de flechas
y de agudos silbidos inminentes.

Mi sangre se enardece igual que una jauría,
olfateando la presa y el estrago,
pero bajo tu voz mi corazón se rinde
en palomas devotas y sumidas.

Rosario Castellanos
Fragmento de “En el Filo del Gozo.”



Desemboca en mi memoria
el impetuoso caudal de tu recuerdo,
e impregnado de ti,
mi férvida locura invoca
el hechizo de tu núbil cuerpo
engendrando evocaciones que me matan.
Empapado de ti,
mi ansia desgarrante suplica ardiente
por el erótido vergel de tus promesas,
por la recóndita lluvia de tu ambrosia
mojando mis labios encendidos,
por la balsámica caricia de tus besos
saciándose en mi enardecida cúspide,
por tus ebúrneos muslos encarnándose
en mi cuerpo con su escultórica danza de deseo.
Empapado y atormentado de ti,
del vertiginoso raudal de tu abandono,
mi férvida locura deriva,
simplemente,
en los umbrales de la vida.
.

Sunday, November 23, 2008

Indómita Mujer

A Manera de Presentación:




Duro decir:

Te Amo.
Mira cuánto tiempo, distancia y pretensión
he puesto ante el horror de esa palabra,
esa palabra como serpiente que viene sin hacer ruido, ronda
y se niega una, dos, tres, cuatro, muchas veces,
ahuyentándola como un mal pensamiento,
una debilidad,
un desliz,
algo que no podemos permitirnos. . .

Gioconda Belli
“Permanencia”



Indómita mujer de indefinidas dimensiones
E indescriptible condición,
Musa de la sacra poesía profana
Y del sucinto y reacio erotismo,
Entre complicidades tácitas
Y falsas negaciones,
Y por encima y debajo de banales
Proscripciones de la sociedad,
Os digo que yo sería perfectamente capaz
De beber de tu sangre,
De libar de tus jugos,
De comer de tus labios,
De salvajemente acariciar
Tus enardecidos senos
Antes de encallar en el intersticio
Pasional de tu cuerpo;
De reeducar mis sentidos
Experimentando cada gajo
Del onírico deseo.
Yo sería capaz de todo
Lo que se puede hacer e imaginar
Viviendo alrededor de tu sexo:
Exorcizar las penas,
Orgasmar el gozo,
Borrar memorias estériles
O exonerar fértiles pecados.
Incluso sería capaz de cometer
La mayor falta que puede realizar un amante
Y me enamoraría de ti.
Pero ese sería mi problema
Porque, jamas, con mi amor,
Pondría título de propiedad
A tu albedrío,

.

Sunday, November 16, 2008

Para Alcanzarte

A Manera de Presentación:

Cuando me sobrevenga el cansancio del fin,
me iré, como la grulla del refrán,
a mi pueblo, a arrodillarme
entre las rosas de la plaza,
los aros de los niños
y los flecos de seda de los tápalos.

Ramón López Velarde
“Humildemente. . .”


Hace algunos días
que aprendí a caminar,
pero llevaba tantos años corriendo
que he perdido el equilibrio.
Hace algunos días
que aprendí a caminar,
a justamente ponderar
sobre las cosas bellas de la vida,
a darme cuenta,
finalmente,
que mis prisas no eran más
que una absurda ansiedad
de llegar a ningún lado.
Hace algunos días
que por vez primera caminé,
cayéndoseme todo miedo de la espalda,
y finalmente fui conciente de mi andar.
Hace algunos días
que camino a paso propio
y que me veo tal cual soy:
Libre,
esclavizado,
paradójico,
absorto ante una esperanza
e inequívoco ante mi reflejo.
Hace algunos días
que aprendí a caminar,
pero me urge volver a correr
para alcanzarte.

.

Tuesday, November 11, 2008

Vida (en)sueño

A manera de introducción:



Je fais souvent ce rêve étrange et pénétrant
d'une femme inconnue, et que j'aime, et qui m'aime
et qui n'est, chaque fois, ni tout à fait la même
ni tout à fait une autre, et m'aime et me comprend.

Paul Verlaine
“Mon rêve familier”



Amanezco a veces
con el sabor de tu boca
entre mis labios,
con la cadencia de tu voz
susurrándome al oído,
con el contorno de tu cara
ciñéndose en mi pecho,
con la obstinada certeza
de que hoy no me equivoco,
pero todo sigue siendo el residuo del sueño.
Amanezco entonces
porque a la noche le faltan
horas para seguir durmiendo,
porque a mi alma le sobran
razones para seguir buscándote,
porque aunque nunca os encuentre
a mí no se me acaba la esperanza.
Mi destino es entonces anhelar
en la pasividad del sueño,
en la torpeza de todas mis acciones,
en el sincretismo del significado
y todos sus antónimos:
Anhelar con ahínco y desespero
durante la consciente pesadilla
hasta el milagro de nuestra vida (en)sueño.


Monday, November 10, 2008

Podrás Negarme Alguna Vez


Sin introducción y sin fotografía adjunta para romper el esquema, aunque esto puede ser una imagen introductoria o una introducción trópica, pero me da igual.


Podrás negarme alguna vez
quizá toda mi existencia.
Podrás negarme incluso
a mí como memoria inútil
o negar,
tal vez,
todo pasado mutuo.
Podrás negarme alguna vez,
pero mi recuerdo tuyo es mío
y lo conservo siempre
hasta el final de todo sueño,
entre negaciones vanas
y realidades ficticias,
sin ti a pesar de ti,
contigo aún cuando me niegues.
Podrás negarme alguna vez
no sólo porque es justo:
La necesidad siempre ha venido
echándonoslo en cara.
Sin embargo,
la ocasión precisa es un pretexto,
el olvido una ilusoria condición
porque no puede negarse
aquello borrado del recuerdo.
Podrás negarme alguna vez
en tus intentos de olvido;
y cuando olvides plenamente,
alguna vez entre plácidos sueños,
negarás todo tu olvido.


Friday, November 07, 2008

Recordando

Para olvidar, he venido utilizando marañas de toda índole sin nece-
sariamente encontrar el resultado deseado. Una de ellas ha sido ocupar mi tiempo en distracciones menos nocivas que las usuales, como el arte. De esta forma, impulsivamente salí a comprar unos lienzos, un par de pinceles y varias pinturas de aceite para intentar plasmar el recuerdo en un medio que no fuesen palabras. Mi esfuerzo sólo se materializó en dos pinturas, la primera de ellas acompañando esta introducción. Por razones obvias, los materiales que compré ahora acumulan polvo, como mis recuerdos. Escribir para olvidar conlleva a relatar el dolor de ahora y me rehúso a metamorfosear en agonía la gracia de lo que alguna vez fue bello. Es por eso que incluyo el escrito que prosigue, dibujado durante la intensidad del amor difícil de olvidar que le originó.


Concupiscentes tus ojos de carrizo oscuro

y tu sombra náufraga reclamándome la esencia.

Concupiscente y feraz todo silencio,

cada palabra,

nimios ejercicios de prematuro olvido;

confrontaciones feroces y feraces

en la fecundidad de tu concupiscencia.

Cómplices de augurio fértil sobre-entendimientos,

marañas, verdades, mentiras,

expectaciones formales que sobreviven

la exuberancia carnal del beso.

Concupiscentes tus labios

como intersticios ignotos,

(descritos),

de tu cuerpo.

Salvaje tu lengua voraz

como dócil reflejo de tu alma.

Irrefragables tus alas plenas y todo el peso de amor

que cargan en su vuelo.

Concupiscente y casta vos:

La única mujer que abriga toda su esencia.


Saturday, September 20, 2008

Tuesday, September 02, 2008

Crossroads

As certain of the subtler emotions seem to become more sporadic in my life, I have progressively adjusted to seeing the world without color, the reason for which the photograph to the left is in black and white. Ironically, given that hope remains faithful, I am still able to see color in the darkest shades of gray and thus regard the image as beautiful and promising. In a sense, its content represents my perception of things about the subject of the following reflection now and twenty years before.

Crossroads

Throughout my existence, I have maintained the delusional belief of having the ability to remember with unequivocal exactitude the specific time and date of memorable life events. This idea has itself been based on another delusion: Regarding my memory as above average; nothing exceptional, but simply above average. Such ability to process, record, and recall information, indeed, has allowed me to gather a few academic honors, as well as the respect of several friends, but its is far from extraordinary, especially considering that those honors have not withstood the test of time. I sure can recall every detail I experienced during the 1985 Mexico City earthquake, relive the pain when I broke my forearm in 1986, or even re-experience the surge of ineffable heat during my first kiss in 1981, but since those events pertain to flashbulb memories, as I try to recall more commonplace events, the effects of age or information overload have forced me to accept my memory as nothing more than normal. Twenty years ago I would have tried to rationalize my current deficiencies as a lack of interest or mere inattention, but after progressing through certain stages of life and after having poorly resolved their conflicts, I no longer have interest in favorably deceiving myself as a way to deceive others.

This sophomoric and almost infantile form of self-exploration, about my memory and about my self, stems from the situation of suddenly remembering that this Memorial Day weekend marks the twentieth anniversary of my arrival to this country, but I had to delve into my diaries in order to corroborate facts and dates that I had considered unforgettable. To my credit, I remember exactly when I left my natal city: September 2nd, 1988 at 7:45 in the morning. I used to remember the flight number and the airline that I used, but since I do not recall where I placed the boarding pass that I have carelessly saved for posterity, there is no way to include that information here. As I write and search for experiences in my memory, things increasingly become clearer. The outcomes, however, are the result of inductions leading to a conclusion that, although true, would have been easier to derive if I had remembered everything correctly. As a footnote, I would like to mention that the timeline of this particular event is obfuscated by a few variables—those related to inconspicuously attempting to cross a massive body of water in the middle of the night, which, by the way, are the subject of another essay I have written and consulted for this piece. The important thing about the current matter lies, ironically, in my inquiry about its significance.

Why does this seem so important now, apart from my inadequacy at accepting my normal memory abilities? Yes, why now if in the aforementioned essay I have described my experience in California during the ensuing years since my arrival as nothing but normal living? We humans like to categorize things into orderly, although arbitrary, compartments, and it may very well be the case that the end of my second decade here is providing an excuse to futile musings. However, life sometimes becomes as interesting as fiction and twenty years to the date and time of my arrival to this country, exactly, I will be starting a new job. This coincidence, apparently, has stirred emotional fibers I had considered long forgotten.

(Or suppressed, but that is the subject of another sophomoric, and long, form of self-exploration.)